Los ejecutivos de nivel medio y alto del Grupo Innovar sabían que el señor Uribe había estado muy enfermo y había perdido la memoria.
Los accionistas antiguos pensaron para sus adentros: "Damián ya no sirve."
Damián sonrió radiante:
—¡Parecen muy sorprendidos! ¿Cómo es posible que la señorita Balmaceda no les haya dicho que ya me contrató como su asistente personal, sin reportar a ningún departamento, respondiendo directamente a la señorita Balmaceda?
Miró hacia Milena:
—Milena, tráeme una silla