Sus gestos y movimientos eran elegantes y naturales, con el porte de un dragón y un fénix.Leonardo no pudo evitar suspirar: este matrimonio entre sus hijos realmente era una lástima. Antes de venir, él y su esposa habían preguntado a Aitana, y la joven había dicho que no quería reconciliarse, que no había necesidad de intentarlo.
Si era así, mejor tener una buena cena de despedida y separarse con dignidad.
Durante la comida, Leonardo dejó entrever esta idea en la conversación.
Una persona como D