Chloe Donovan
El trayecto de regreso desde la clínica a la mansión fue inusualmente silencioso, pero no era ese silencio tenso de meses atrás. Era una calma cargada de cansancio feliz. Dominic conducía con una mano en el volante y la otra entrelazada con la mía, como si después de ver a Izzi en el hospital, tuviera una necesidad renovada de no soltarme.
—Esa pequeña tiene a Spencer envuelto en su dedo meñique —comentó Dominic al entrar en el vestíbulo de la mansión—. Nunca pensé que vería a mi