Wilhelm le indica que una de las puertas del otro lado del pasillo es su estudio.
—Cómo te dije, generalmente trabajo desde casa en estos días. Mi presencia es requerida en reuniones importantes algunas veces, pero mi empresa ha llegado a ser capaz de sostenerse por sí sola— se ríe un poco—. Aunque eso es más una mentira, tengo tres socios que me ayudan a dirigir todo, por lo que no te sorprendas si ves a alguno de ellos aquí, suelen aparecerse para tratar cosas conmigo.
—¿Son socios o empleado