Llegamos a las vegas y fuimos a casa para refrescarnos y poder ir al orfanato, pero luego nos tocó cargar la camioneta con todos los regalos que habíamos traído para los niños.
—hermosa, vamos, tomé a nuestro hijo y lo coloqué en la silla de bebé que tenía el auto y nos fuimos.
—al llegar los niños enloquecieron porque ya conocen la camioneta de mi esposo y yo no pude evitar sentirme nostálgica por todo el tiempo que tenía sin verlos, ¡los amo mis amores!
—¡Emily! ¡Emily!
—aquí estoy mis amor