—No te preocupes, Victoria. Yo sé perfectamente cómo es Adrián cuando pasa demasiados días encerrado con la misma mujer.
La sonrisa de Victoria permaneció intacta, aunque ya no parecía tan cómoda como al inicio de la conversación, y antes de que Adrián tuviera oportunidad de intervenir añadí con tranquilidad:
—Aunque, siendo sincera… conmigo nunca fue insoportable.
El comentario dejó una sensación extraña alrededor de la sala de juntas. Santiago soltó una risa divertida desde su lugar.
—Creo que