La observo dormir y me parece tan frágil e indefensa; todo lo contrario a lo que es cuando esta consiente.
La puerta de la habitación se abre, Bianca entra junto a una charola llena de medicamentos.
—Disculpe señor, vine acomodar los medicamentos para cuando despierte.
—Asegúrate de que le cocinen ligero y saludable, me avisas cuando despierta.
—Si, señor.
Salgo de la habitación, camino directo al despacho en donde se encuentra Ludovico sentado frente a mi escritorio.
—¿Qué noticias me tien