Vanessa apenas podía ver la lamentable escena y resistirla, el hombre que siempre estaba queriendo hacer su voluntad hoy se encontraba gravemente herido en la cama de un hospital, ella tomó la mano del frío CEO y le besó suavemente
— No llores, no pienso morir todavía — se escuchó la grave voz del hombre hablar
— ¡Nathanael, despertaste! — la impresión de la joven enfermera era enorme — ¡estás despierto, estás despierto! eres un tonto, no debiste poner tu cuerpo para protegerme, si yo moría no