En la mansión Castrioli amanecía un nuevo día, Nathanael ya se encontraba en su despacho bebiendo una taza de café y revisando algunos correos, la bolsa, noticias, de todo un poco
Nathanael bajó vestido en ropa informal, unos jeans, camisa blanca y tenis blancos, como siempre se veía muy apuesto pero un poco menos aterrador
— Papá, ¿la mercancía pudo llegar a tiempo con los compradores?
— Si, gracias a la astucia de tu hermano que la pudo embarcar a tiempo, hace cinco horas las recibieron, el p