Sentados uno frente al otro, el mafioso y la agente esperaban su comida mientras bebían
de un buen vino, Nathan estudiaba a la mujer detenidamente
— ¿Qué tanto me vez? pareciera que quisieras llegar hasta mi alma, ¿eres satánico? — el mafioso rió
— jajaja, primero me piensas afeminado y ahora me llamas satánico, ¿por qué piensas tan mal de mi? conóceme primero antes de sacar conclusiones
— No tengo intenciones de conocerte, solo por esta comida corro el riesgo de que me crean una traidora y que