El ginecólogo del hospital de los Castrioli hizo un ultrasonido a Angela, el bebé tenía bien los latidos y andaba como pez en el agua en la pancita de su mamá, Nathaniel estuvo presente, el sonido del latido del corazón de su hijo se le había grabado en la memoria para siempre
— Nathaniel, sigo teniendo hambre, el bebé está que no me deja tranquila, quiere comer
— Dime que te apetece de inmediato lo mandaré pedir, es preferible que por hoy no salgamos de aquí, tenemos seguridad para ir a casa p