Nathaniel tenía una sonrisa amplia en el atractivo rostro, un varoncito, uno de sus más grandes deseos se estaba haciendo realidad
Angela lloraba emocionada, deseaba a su bebé con todas las fuerzas de su corazón, lo amaba, el ver a Nathaniel tan contento con la noticia la ponía dichosa, aunque no podía olvidar que él estaba ahora comprometido y que pronto se casaría con la chica del restaurante
— ¡Es un boy, Angela, un varoncito, más de cuatro meses y nos me habías dicho de su existencia, ¿cómo