En la sala de estar de la mansión Castrioli parecía que los corazones volaban alrededor de los finos sofás Ángela y Nathaniel seguían su conversación, los grises ojos delineados del mafioso estaban fijos en la joven embarazada, los grandes y bellos ojos azules de Ángela estaban fijos en Nathaniel y en lo que hablaba
— Querido, me siento invisible, estos dos enamorados logran hacer en nuestro mundo un mundo aparte dónde solo existen ellos dos — Vanessa dijo a su esposo
— Ahora entiendo las palab