La noche pasó lenta, la familia no se movía de la sala de espera, a Nathan lo tenían en terapia intensiva conectado a aparatos, nadie quería irse a casa
— Querida tienes que ir a descansar un poco, al bebé no le hará bien que te trasnoches, es nuestro deber cuidarte, se lo prometimos a Nathan
— Estoy bien señora Castrioli
— Llámame Vanessa, ahora somos familia
— Gracias.... estoy bien Vanessa, debo ir al trabajo, presentaré mi renuncia, quiero hacer bien las cosas y salir con la frente en alto,