mientras seguían en la sala de espera, una mujer que estaba a punto de dar s Liz llegó acompañada de su esposo, ella estaba en plena labor de parto y los dolores eran insoportables
— ¡Ahhh! ¡me duele mucho Lucien, me voy a morir dando a Liz al bebé, no aguanto más!
— No digas eso mi amor, todo va a estar bien, pronto tendremos a nuestro bebé en brazos y esto del dolor solo será un mal recuerdo, aguanta un poco más
— ¡No puedo, me duele! — Angélica seguía gritando, Eleanor la escuchó y curiosa d