El costoso auto del mafioso, se estacionó en la acera, él estudió el despacho, no era tan grande como una firma de abogados pero si era bastante decente, se bajó para caminar y entrar al edificio, Jael no sabía con que se iba a encontrar, si sería un hombre que le diera pelea, si sería apuesto o un abogado obeso con el que Mariela solo estaba por agradecimiento
Tocó el timbre y la secretaria de apariencia madura pero no tan mayor, abrió con un botón
— Buenas tardes, adelante ¿En qué le podemos