Nathanael Castrioli, tuvo que hacer a un lado su dolor por la perdida de su abuela Barbara y el secuestro de su esposa y su hijo, tenía que pensar con la cabeza fría, estar despejado como solía estar cuando armaba grandes estrategias que habían llevado sus negocios tanto legales como ilegales al éxito
— Jael, quedas a caro de desaparecer todo este reguero, a mi abuela quiero que la cremen y pongan sus cenizas en una fina urna, yo saldré hoy mismo al Rusia, ¡no puedo perder el tiempo, no cuando