El amanecer trajo consigo un aire de calma que no se había sentido en días. Alejandro había dormido por fin. Desde que Vanesa quedó en el departamento, algo dentro de él pareció encontrar equilibrio. Su ansiedad, antes desbordante, ahora estaba contenida, y su mente había tenido el descanso necesario para afrontar un nuevo día.
Con pasos decididos, Alejandro caminó hacia la oficina de su madre. Aún estaba preocupado por su salud después del desmayo del día anterior. Ya que cuando la llamó para