Alejandro se encontraba sentado en un sillón de cuero en la sala VIP que el hospital había puesto a su disposición, mirando con ojos cansados la lista interminable de llamadas perdidas en su teléfono. La pantalla brillaba con nombres que iban desde socios comerciales hasta empleados que pedían actualizaciones, pero su atención estaba en otro lugar, completamente ajeno al bullicio de su mundo empresarial.
Thomas tuvo que retirarse sin querer realmente por motivos laborales y Emma, quien había co