Alejandro y Kim Ho, compartían una conversación amena sobre el futuro del proyecto Arcadia, ambos conscientes de la importancia de lo que estaban discutiendo. Sin embargo, había algo más en el aire, una sensación enrarecida que no tenía nada que ver con los negocios.
Cuando la charla tocó a su fin, Kim Ho, se levantó, dejando la taza de té vacía sobre la mesa.
—Gracias, Alejandro. Ha sido un placer tenerte aquí. —Extendió la mano, su gesto formal pero cálido, como siempre.
Alejandro aceptó el a