NARRADOR OMNISCIENTE
La noche cayó sobre la ciudad, espesa y eterna.
Las noxhes se haba vuelto húmedas, grises como si el destino mismo quisiera revelarle una verdad distinta.
Jareth se encontraba de pie frente al espejo.
Las luces tenues reflejaban un rostro que apenas reconocía, su mirada reflejaba tristeza y de verdad que no entendia la razón. Deberia estar feliz, al fin y al cabo, estaba con su familia.
Las cicatrices seguían allí, invisibles a la vista, pero profundas en su memoria.
Sobre