Mis labios aun hormigueaban por el profundo beso que Khail me había dado y por alguna razón este se había sentido más intimo que todos los que me había dado antes.
Era su forma de recordarse que estaba ahí, de poseerme sin tomar mi cuerpo, que aun no entendía por qué lo hacía.
Y esa pequeña cosa solo se sumó a la cantidad de dudas que me recorrían cada vez que recordaba que Adam era su hijo.
Mientras estaba en mi habitación sin poder dormir en lo absoluto, mi puerta se abrió despacio y me coloq