Mis ojos se salieron de sus órbitas cuando mis nalgas se encontraron con la superficie dura de la orilla.
Khail se aferraba a mi cintura y su cuerpo seguía cerca del mío mientras el agua de la piscina le llegaba justo debajo de su pecho.
No pasó desapercibido para mí la rojez de sus labios y la forma en la que estaban entreabiertos recuperando el aliento. Mi propia respiración se atascó y por primera vez fui capaz de prestarle atención a los latidos desenfrenados de mi corazón. Mis ojos se hume