Jadeé al sentir el contraste de la textura fría contra mi cuerpo caliente.
—Se dice buenos días, Dalia ¿dónde esta tu educación? —las palabras fueron susurradas contra mi oído y sentí que temblaba incontrolablemente ante sus labios fríos rozando la piel sensible.
—Buenos días —susurré mientras una de mis manos se aferraba a su brazo para intentar escapar de la prisión en la que me tenía.
—Demasiado tarde.
Y ni siquiera me dio tiempo a pensar en lo que haría, él simplemente me elevó del suel