Sin Adam alrededor me sentía de cierta forma menos vulnerable. La mayoría de las veces evitaba decir cosas que tuvieran alguna repercusión en él a corto plazo.
Él no me hacía débil, me hacía precavida, por lo que una vez estuvo duchado y vestido, nos encaminamos hacia la cocina para que pudiera prepararle un desayuno rápido y su lonchera.
Pero al llegar a la cocina encontré un plato listo con wafles y frutas y una lonchera con suficiente almuerzo para tres niños junto a su plato.
Con el ceño fr