Sofía sintió cómo sus nervios se disipaban poco a poco, reemplazados por una corriente de deseo que no había experimentado antes. James la miraba con una devoción que la hizo sentir adorada, como si fuera lo más preciado del universo para él. Ella quedó hipnotizada mientras miraba como el joven se iba quitando la camisa, pudo admirar el ancho y fornido que él poseía; deseó al instante acariciarlo y sentirlo contra su cuerpo.
James le tomó la mano haciendo que se incorporara, comenzándola a be