Sofía había sido contratada por una marca italiana para ser la cara visible de su nuevo perfume, una gran sorpresa para todos, incluido su mánager. Buscaban un rostro nuevo y fresco y, al ver a Sofía, supieron que ella era perfecta. Angelo, aunque inicialmente se oponía a que su hija trabajara de modelo, no podía ocultar su asombro y orgullo esa mañana.
Sofía, con una sonrisa que no podía contener, recordó las palabras de su padre: "Estoy orgulloso de ti, hija". No solo había obtenido su apro