Hacia un par de días que Edward había despertado de su complicada operación, paulatinamente Fernando fue quitándole los sedantes para que se fuera recuperando. Aun permanecía cierto riesgo para su salud, pero sus ganas de recuperarse y vivir eran muchas, por lo tanto, no cejaba en su lucha por salir adelante.
Eleanor, no se había separado de él en ningún momento. Ese hombre podría ser implacable, soberbio y muchas veces, despiadado. Pero con Eleanor siempre había sido distinto y ella lo amaba