El reloj marcaba las diez en punto cuando las puertas del Tribunal de Familia de Nueva York se abrieron, dando paso a James Lee Fenton y su equipo legal. La sala estaba en calma, una quietud cargada de tensión que parecía anticipar el conflicto que estaba a punto de desatarse. James ajustó su corbata nerviosamente, lanzando miradas rápidas a su alrededor mientras avanzaba hacia su asiento, acompañado por Noah Stanford, su abogado principal, y Anna quien caminaba con su innata seguridad al lado