. El Reencuentro
Las horas pasaron con una lentitud agónica para Valeria. A las tres de la tarde, estaban de vuelta en la puerta del colegio. Cuando la campana sonó y los niños empezaron a salir, Valeria buscó desesperadamente las cabezas de sus hijos.
Jazmín salió corriendo, con un dibujo en la mano y una sonrisa que iluminaba toda la calle. "¡Mamá Valeria! ¡He pintado a Mishina y a Missiu Leguau jugando juntas!".
Luca caminaba detrás, charlando animadamente con un niño rubio que llevaba unas gafas similares a