CAPÍTULO 288.La velocidad de la caída.
Capítulo 288
La velocidad de la caída.
Carlos Herrera siempre había creído que lo más peligroso no era el ataque frontal, sino la espera. Durante años construyó su imperio con la paciencia de quien sabe que el verdadero poder no se exhibe: se administra. Por eso, lo que más lo descolocaba ahora no era la magnitud del golpe, sino la velocidad con la que todo empezaba a desmoronarse.
Demasiado rápido. Demasiado visible.
Estaba de pie frente a la ventana de su despacho, con el teléfono apagado en