Capítulo 83. Un premio inesperado
–Se ve muy rica tu paleta, mi amor – Le dijo Sabella – Pero, prométeme que la comerás ya mañana, que ahora que lleguemos a casa, te tienes que bañar y tenemos que cenar.
El niño sabía que antes de la cena no podía comer ninguna clase de golosinas, que primero debía comer algo sano, para después poder disfrutar de algún dulce.
–Sí mamita bella, mañana me la comeré. Heber, ¿Viste que mi papito bello vino a verme entrenar? – El pequeño le hizo plática a Heber – Dijo que nado muy bonito y le gustó