Capítulo 82. Una responsabilidad en sus manos
Los niños, muy desenvueltos al ver a Matías corrieron hacia él y lo tomaron de la mano. Por lo que Sabella accedió a que fuera a subirse a los juegos con los otros niños, mientras ella y Mateo, terminaban su helado y los veían desde lejos. Notaban la alegría del pequeño.
–Todo esto podríamos vivirlo por siempre, Sabella – Mateo tomó su mano – Aún no es demasiado tarde y lamento si te he insistido tanto. Entre más conozco de nuestro hermoso, hijo, más lamento y maldigo el no haber sabido antes q