Capítulo 34. Si no fuera un sueño parte 1
Sabella, al quedarse sola en aquella habitación tan cómoda para ser de un hospital, recargó su cabeza en la almohada en otra posición que le resultaba más cómoda y ya sintiéndose más relajada, comenzó a pensar en su mente, en una sola cosa, en Mateo y en la forma tan dulce y tan tierna en la que se había estado comportando con ella, mientras pasaba por ese mal momento en el hospital, había notado su preocupación y su miedo.
Lo que menos había querido, que muchos pasaran este trago amargo que ha