Capítulo 28. El diagnóstico
Sabella había permanecido inmóvil con la espalda recta, en la posición en la que la había ayudado a acomodar, Mateo. Estaba preparada para lo inevitable, el silencio del doctor lo decía todo, pues eso no podía ser más que las consecuencias de una mala noticia. Empezó a sentir una opresión en el pecho, y se le cayó el alma al piso, ya no había ningún tipo de esperanza para ella.
Mateo, al ver la reacción de Sabella, se levantó de la silla y se puso a su lado, ahora era cuando ella necesitaría de