Capítulo 125. Echando todo a perder
Toda la gente estaba enloquecida y encantada con los niños, que, al terminar la canción, varios invitados, se acercaron a conocer a esa hermosa parejita de niños. Leia, no podía sentirse peor, era su boda y estos chiquillos, parecían estarse empeñando en opacarla a como diera lugar. Ella estaba a nada de estallar y cuando volvieron a la mesa, bebió de un sorbo su copa de vino. Tenía que calmarse y no podía darse el lujo de hacer una tontería, menos delante de todo el mundo.
–Tú hijo es un peque