—¿En qué estabas pensando, Liv? —Alex me miraba a través del retrovisor de la camioneta. Íbamos de camino a la universidad y, no importaba cuán temprano fuera, él siempre estaba listo para reñirme. Aunque quizás esta vez tenga razón— ¿Cómo me voy a presentar ante tus padres el fin de semana?
No sonaba tan enojado como esperaba, pero como él siempre lograba controlar muy bien sus emociones, no estaba segura.
Al menos ya lo tenía aquí conmigo; no soportaba tenerlo tan lejos de mí.
—No es tan malo