Capítulo 10— Pregúntale.
Es un tonto. Es un tonto. Es un tonto.
No, corrijo.
Eres una tonta, Liv... Tonta, tonta, tonta... ¡TONTA!
Ya era muy tarde en la madrugada y no había logrado pegar un ojo en toda la noche, así que decidí ponerme a estudiar para ver si me daba algo de sueño, pero no. Gracias a ese tonto de ojos grises, no podía descansar en paz.
¿Por qué tenía que afectarme?
No es justo.
Él definitivamente no era mi tipo; jamás estaría con un mujeriego como él. Era obvio que se la pasaba en ese bar buscando jóve