Capítulo 167
|| PUNTO DE VISTA DE REINALDO ||
Marcel me agarró con fuerza del brazo antes de que pudiera reaccionar.
—Señor, ahora —dijo en voz baja.
El ruido a mi alrededor era insoportable. Los periodistas se agolpaban por todas partes, sus voces se entremezclaban y las cámaras no dejaban de disparar. Me acercaban los micrófonos a pocos centímetros de la cara, invadiendo mi espacio y mi silencio.
—Sr. De Luca, ¿ordenó usted personalmente la investigación?
—¿Es esto una represalia contra su cuñado?
—¿Teme lo que puedan revelar estos documentos?
Cada pregunta era como un golpe. Apreté la mandíbula, resistiendo el impulso de responder, de callarlos a todos. Mi nombre resonaba en sus bocas como si ya no me perteneciera.
Marcel tiró con más fuerza, prácticamente arrastrándome hacia adelante. «Señor, no se enfrente a ellos», me advirtió. «Aquí no».
Una mujer tropezó delante de nosotros, casi cayéndose. «Sr. De Luca, ¿Anastasia le traicionó?».
Ese nombre me oprimía el pecho.
Dejé de camina