Capítulo 154
Reinaldo no consiguió conciliar el sueño fácilmente aquella noche.
Tenía los ojos cerrados, pero su mente se negaba a descansar. El silencio del palacio se sentía pesado, casi acusador, y con cada respiración lenta que tomaba, los recuerdos se acercaban sigilosamente, presionando su conciencia hasta que finalmente irrumpieron en ella.
Ya no era un hombre tumbado en una gran cama. Volvía a ser un niño.
El recuerdo comenzó con velocidad, demasiada velocidad. La carretera se había di