71. ¿Rumores? ¿Qué rumores?
Sam se veía al espejo mientras intentaba maquillarse, pensando en que tenía más ganas de golpearse un dedo con un martillo que de ir a enfrentar la situación en la universidad. Pero no podía aplazarlo más. Octavio le había dejado claro que mientras más tardara en enfrentar la situación, peor sería y tenía razón.
Por ahora Sam no podía darse el lujo de dejar su trabajo y tampoco podía escapar. Por un momento pensó en viajar a ver a sus padres, pero huir como una cobarde no haría nada bueno y la