43. Chantaje
Al terminar las clases, Octavio se acercó al salón de Sam, había pensado llamarla por megafonía pero no quería que nadie se enterara de lo que estaba pasando.
Vio como Sam despedía a sus últimos alumnos. Parecía agotada y demacrada, como si no pudiera dormir bien. A pesar del maquillaje, la inflamación bajo sus ojos poco se podía ocultar.
Octavio esperó a que el salón estuviera desocupado para entrar, tomándola por sorpresa.
—Samantha. ¿Cómo estás? —saludó Octavio ocultando la molestia que sent