La bofetada fue tan rápida como un rayo. Se escuchó un fuerte ruido. Alger no pudo reaccionar y salió volando hacia atrás.
Escupió una bocanada de sangre, uno de sus dientes delanteros quedó destrozado y su cerebro zumbó en el momento en que cayó al suelo. Estaba visiblemente avergonzado.
Todos se quedaron atónitos al ver aquella escena y sus miradas hacia Raquel se complicaron.
"Esa mujer es despiadada...".
"No tengo palabras. Tiene algo de fuerza".
"¡Cómo te atreves a golpear a Alger! ¡E