"Si no me creen, vengan a comprobarlo", dijo Darryl con seguridad. También había una fuerte aura rodeando su cuerpo.
Sí, Darryl hizo una apuesta. Él sabía que aquellos discípulos no se atrevían a atacarlos. Lo hacían solo porque temían al Príncipe Auten y tenían que hacerlo porque se los habían ordenado. Apostó que solo necesitaba engañarlos y asustarlos para que no se atrevieran a atacarlos a él y a Raquel aunque se atrevieran a intentarlo.
Cuando aquellos discípulos percibieron las fuertes v