Darryl empujó a Celine y a su discípula a un lado y dijo: "Confíen en mí". Luego, marchó hacia Arturo y le dijo: "¿Quieren atraparme? Todo depende de si tienen las habilidades. ¡Adelante!".
La expresión de Arturo cambió y le gritó a los discípulos: "¡Vamos! No subestimen al enemigo".
No lanzó un ataque, sino que en silencio, dio un paso atrás.
Arturo era un hombre astuto. Había planeado dejar que sus hombres atraparan a Darryl y, cuando llegara la oportunidad, lanzaría un ataque sorpresa.
"¡