Lillian estaba ansiosa mientras inconscientemente se movía para evitar la mano de Shaun. Sin embargo, había agotado mayor parte de su energía interna, por lo que solo podía ver la mano de Shaun apoyarse en su cintura.
“¡Suéltame!”, gruñó Lillian estando sonrojada.
No obstante, Shaun no la dejó ir. Contempló a Lillian de cerca y dijo con una sonrisa: “Lillian, ahora que hemos concluido, serás mi mujer a partir de hoy”.
Lillian estaba avergonzada y enojada. “¿Quién querría ser tu mujer? ¡Suélta