”¡No!”.
Darryl estaba extremadamente avergonzado; trató de explicarse, pero su discurso carecía de coherencia. “No es lo que piensas; había algunos pandilleros aquí hace un momento...”.
¡Qué vergüenza!
Yvette se rio entre dientes después de escuchar las palabras de Darryl. Tenía una expresión juguetona en su rostro. “Darryl, ¿estás diciendo que unos pandilleros intimidaron a un digno Maestro de la Secta Puerta del Elíseo?”. Ella se rio nuevamente.
¡La escena debió haber sido interesante!