Desde ese día, Valentino, pensaba en las palabras de Isabella, más seguido de lo que le hubiese gustado, ella se escuchaba tan sincera, el decirle que lo aceptaba aún con su problema de las piernas, lo llenó de una felicidad desbordante
— Isabella, en ningún momento lo hacía sentir mal por su condición, lo dejaba hacer sus cosas a él solo como a Valentino le gustaba, pero siempre estaba pendiente de él, parecía querer consentirlo y lo hacía en lo que más podía
El empresario, pesé a qué su sufri