Thor.
- Tengo asuntos que atender.
- ¿Pero hoy? ¿Ahora? ¡Acabas de casarte!
- Según tú, no es de verdad, así que no veo razón para quedarme encerrada en esta habitación con una mocosa malcriada.
- Tú eres la engreída...
- ¡Si terminas esa frase, no responderé por mí! - le advierto, señalándola con el dedo. Ella balbucea. Acabo de descubrir que me gusta cuando se queda así muda. Me divierte. Sin embargo, se encoge de hombros con desdén, pero de forma divertida.
- Me parece bien, ¡no me importa!
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