Nina
La mansión Guerra nunca había estado tan tranquila como ahora. Sin hombres armados esparcidos por todo su perímetro, sin empleados caminando y hablando por todas partes y, sobre todo, sin Darlan con sus malditas órdenes a gritos. No tengo muchos buenos recuerdos de este lugar, salvo las veces que jugué con mis hermanas. El ambiente de esta casa siempre ha sido imperativo, oscuro y rígido a pesar de tener tanto lujo y de que la luz del día la invade constantemente a través de sus amplios v